Hipotecas familiares [enero 2009]
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Sub - versiones
[algunos nombres]
Antonio Agredano
Luis Bagué Quílez
Eduardo Casilari
Cristina Castro Moral
Ben Clark
Cristina Consuegra Abal
Francisco Fortuny
David Leo García
David González
Antonio Jiménez Millán
Paola Laskaris
David Marín Hernández
Ángel Luis Luján Atienza
Vicente Luis Mora
Andrés Neuman
Camilo de Ory
Lorenzo Plana
Josep M. Rodríguez
Beatriz Ros
Francisco Ruiz Noguera
Alberto Santamaría
Diego Vaya
[Ricardo Reis]
Senta-te ao sol. Abdica
E sê rei de ti próprio.
El rezagado [Lorenzo Plana]
Su cuerpo es un rincón que va hacia el alba.
La noche es la respuesta, aunque se pierda.
Las cosas deberían ser distintas,
vivir como quien traza
una fiesta insistente como un río.
Pero incluso la música es paciencia.
Al llegar a su casa
pide un poco de tiempo a la ventana:
la oscuridad, los ojos duros.
En las fotografías sigue joven.
La soledad de imaginarse muerto
le hace pensar con calma en sus pinturas,
en los libros que crecen en sus manos,
en una melodía del verde y libre océano.
Procura darse cuenta, saber si le requieren.
Pero sabe que hay sombras que prestan atención.
Y tal vez morirá rezagado y feliz,
porque sus prisas sólo son las nubes
de un mañana sin él: una ebriedad.
Ya no tiene más miedo.
Al expresionismo [Carlos Pardo]
NADA SINO contar sin cálculo
hojas.
Entre los hierros de una bici
no silba el viento ni vibra
la hermética tersura del aceite
en el charco.
Dormir y pasear
un domingo.
Un día paternal.
Flores escasas chupan
la breve luz
y no sentimos
y creemos ver.
Posmodernidad [José Antonio Padilla]
Sale la luna
y se pierde de vista.
No hay nada nuevo.
Esfera [Lorenzo Plana]
Tú estarás en el centro de una esfera,
inmune a las afrentas de enemigos,
atento a los saludos cariñosos
de los amigos fieles. Desde dentro,
verás sus rostros nobles e impacientes.
No podrás abrazarlos.
Satisfecho en la luz, valorarás
el mero hecho de la protección.
En realidad, un símbolo desnudo.
No tendrás muchas cosas que decir.
Porque tú llegarás a estar a salvo,
igual que en lo profundo de una madre.
El latido del sol será benévolo.
Y cuando todo estalle
ya no habrá más fronteras.
Tú piensa en una esfera tan enorme
que al estallar regresa a un solo punto.
Igual que de repente una alegría
te lleva a un corazón que es tan pequeño
que acoge lo más grande en poco espacio.