Archivo para mayo, 2008

Carmen 51 [Catulo, trad. de Raúl Díaz Rosales]

Posted in Decreto de abandono on 15 mayo, 2008 by catalogosdevalverde32

Ille mi par esse deo videtur,
ille, si fas est, superare divos,
qui sedens adversus identidem te
… spectat et audit

dulce ridentem, misero quod ones
eript sensus mihi: nam simul te,
Lesbia, aspexi, nihil est super mi
……….

lingua sed torpet, tenuis sub artus
flamma demanat, sonitu suopte
tintinant aures, giman teguntur
…lumina nocte.

Otium, Catulle, tibi molestum est:
Otio exultas nimiumque gestis:
…otium et reges prius et beatas
…perdidit urbes.

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Aquel, a un dios idéntico parece,
aquel, si no es blasfemia, a dioses vence.
que frente a ti sentado, sin descanso,
te oye y escucha

riendo dulcemente, oh miserable
esto ciega mis sentidos: pues cuando
te veo, Lesbia, nada hay sobre mí
………….

mi lengua es ya tan torpe, tenue llama
quema mi cuerpo, un íntimo sonido
en mis oídos vibra, son mis ojos
…oscura noche

El ocio es, Catulo, tu tortura
en el ocio te exaltas y apasionas:
…el ocio, que ya reyes y ciudades
felices destruyó en tiempos antiguos.

[Carlos Pardo]

Posted in Decreto de abandono on 14 mayo, 2008 by catalogosdevalverde32

ASOMADO COMO ave a un hervidero
de nidos, no poeta lírico,
atado en corto a ideas sin semilla,
iluso de la nada,
posesivo tantálico,
arrendatario de miserias escolares,
flojo, con una grulla
parlante en las costillas,
con sueños concurridos
por timidez, hermético pudiendo ser ambiguo,
sin biceps ni razones de altura,
sin la proverbial paciencia de la mala suerte,
rastreador del justo medio
en los extremos de la acidia,
supersticioso de la sensación

y aunque en un ejercicio
de impersonalidad
he llegado a gustarme,
la sangre se demora en un laberinto
que ni siquiera es laberinto,

cada partícula
pide emanciparse.

Otra tarde [Francisco Ruiz Noguera]

Posted in Decreto de abandono on 11 mayo, 2008 by catalogosdevalverde32

                                    R. M.

Todo dispuesto ya para la hora
del oro y el violeta en la ventana,
de consumir la tarde, a sorbos lentos,
hasta apurar el poso de una copa
rebosante de luz al mediodía.

Y mientras —vista adentro— la mirada
se pierde en galerías interiores
contemplando imposibles paraísos
perdidos en la niebla de una tarde
que es negra y es radiante, como todas.